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XXV Aniversario del primer hombre en el espacio

El 12 de abril de 1986  se cumplían 25 años desde que el hombre salía de la atmósfera terrestre por vez primera en su historia y completaba una órbita alrededor del planeta. Mientras Yuri Gagarin, el primer cosmonauta de la historia, realizaba un ‘sencillo’ viaje espacial de menos de dos horas, abajo, en la Tierra, ya se había convertido en un héroe y la Unión Soviética se colocaba de nuevo a la cabeza de la carrera espacial.

Moscú, (Colpisa-Ep-Ideal) El 12 de abril de 1961, una hora después del despegue de la cápsula ‘Vostok-1’ desde el cosmódromo de Baikonur (en el actual Kazajistán), la agencia oficial soviética Tass anunciaba al mundo que Moscú había enviado al primer hombre al espacio. A esas horas, Gagarin ya experimentaba en el espacio si los humanos  podían comer, beber y moverse sin problemas, algo de lo que los científicos soviéticos no estaban seguros.

       

“Poiejali” (“en marcha”) son las únicas palabras que Gagarin pronunció en el despegue, una operación durante la cual su peso se multiplicó por cinco. Poco antes, en su discurso desde  la base, había dicho que aquel viaje representaba todo por lo que había vivido hasta entonces y que estaba orgulloso de encontrarse “con la naturaleza cara a cara”.

         

Catorce minutos después del despegue, cuando el azul del cielo ya se había convertido en el negro del espacio, Gagarin comunicó al control de la misión en tierra que todo era normal y que la falta de gravedad no parecía tener efectos secundarios.
Cuando la nave empezó a sobrevolar Africa, el piloto automático encendió los ‘retro-motores’, iniciándose así el peligroso regreso a la Tierra. En dos de las cinco  pruebas efectuadas, los motores no habían funcionado correctamente, por lo que cabía esperar cualquier cosa en una reentrada atmosférica a 27.000 kilómetros por hora en la que la cápsula alcanzaría una temperatura de 1.000 grados centígrados.

           

Mientras atravesaba la atmósfera, Gagarin pudo ver llamas saliendo del ‘Vostok’, en cuyo interior la temperatura era de apenas 20 grados, mientras su peso se multiplicaba por diez. El paracaídas funcionó con normalidad, y el hombre “que más cerca había estado de las estrellas” aterrizó sano y salvo en Siberia tras una hora y 48 minutos de viaje.
En sus memorias, Gagarin recordaría que al sobrevolar el Atlántico pensó en su madre y en cómo reaccionaría al conocer la noticia. De hecho, como el resto del mundo, la madre de Gagarin desconocía el proyecto ‘Vostok’, que fue llevado en secreto hasta el mismo día del lanzamiento.
Veinte jóvenes pilotos habían sido seleccionados en junio de 1969 entre 3.000 candidatos, grupo que después se redujo a seis personas, que participaron en un entrenamiento secreto que incluía gimnasia, paracaidismo, natación, el estudio de astronomía, medicina y geofísica, así como la experimentación en una ‘centrifugadora’ y en una maqueta de la cápsula.

     

Al parecer, Gagarin, piloto de las fuerzas aéreas de pequeña estatura (1’69) y mucha simpatía, destacó pronto entre sus compañeros, aunque no fue elegido definitivamente hasta el mismo mes del lanzamiento. Hasta entonces se habían realizado dos exitosas pruebas con maniquíes; uno de sus compañeros, Valentin Bondarenko, había muerto en un accidente en la cámara barométrica.
Hasta el último momento el mando de la misión no se decidía entre Gagarin y Guerman Titov. Al parecer, el primero fue elegido principalmente por su extracción social, ya que el ser hijo de un carpintero y una ordeñadora le hacían ideal para encarnar al héroe soviético de origen humilde. Guerman Titov por el contrario, además de tener nombre alemán, era hijo de un profesor.
Y como era de esperar, Gagarin se convirtió en un héroe nacional. El propio presidente estadounidense, John Kennedy, reconoció su hazaña a pesar de que el viaje del ‘Vostok’ era la segunda bofetada a la carrera espacial americana, tras el lanzamiento del satélite artificial ‘Sputnik’ en octubre de 1957.

Gagarin vio como se le dedicaban películas, canciones, monumentos e incluso una plaza en Moscú, y todos los niños rusos querían ser cosmonautas. Pero la fama tuvo un doble filo, ya que al héroe nacional se le prohibió cualquier actividad peligrosa que pudiera costarle la vida. Nunca volvió al espacio, y sólo en 1968 consiguió recuperar su licencia de piloto, que le había sido retirada.
Los peores augurios de Moscú se confirmaron, y Gagarin murió el 27 de marzo de aquel mismo año cuando el ‘Mig-15’ a reacción que pilotaba junto a un instructor se estrellaba al noroeste de la capital, hundiéndose seis metros en la tierra. En aquel lugar se levanta hoy un monolito rojo en su memoria y los restos del cosmonauta descansan en el muro del Kremlin.

Desde entonces se multiplicaron las hipótesis sobre el accidente, e incluso algunos hablaron de un complot de la KGB para acabar con un símbolo que podía aspirar al poder político. La hipótesis más verosímil en la falta de experiencia del propio Gagarin con cazas a reacción, unida al mal tiempo que reinaba en la zona. El informe de las investigaciones oficiales ocupa 29 volúmenes.

En los sellos superiores de Kampuchea del 12 de abril de 1986 vemos : Luna 3 con fotos de la cara oculta de la Luna, nave Vostok, Luna 16 alunizando y  el Proyecto Apolo-Soyuz.

En los sellos de Laos de lamisma fecha se ve: satélite soviético de la  DS-U3 (Interkosmos 1), Luna 3, cohete soviético despegando, Alexei Leonov y la estación espacial Salyut.

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Cooperación USA-URSS: Apolo-Soyuz

Los sellos de Hungría de julio de 1975  enseñan el proyecto de pruebas Apolo-Soyuz. Los sellos son, respectivamente: Lunokhod 1, lanzamiento Soyuz, Apolo 15, Sputnik 2 y Mercury -Atlas 5.

Los sellos de Bulgaria (parte inferior)  emitidos también el 15 de julio de 1975 presenta el rostro de Alexei Leonov junto a la Soyuz 19 y el acoplamiento del Apolo y la Soyuz.

    

La misión Apolo-Soyuz en julio de 1975 fue la última del Programa Apolo y por otra parte, esta misión logró el primer acoplamiento entre dos naciones en el espacio. La idea de este “apretón de manos” espacial se inició tres años antes con el acuerdo firmado por el presidente estadounidense Richard Nixon y el presidente soviético Alekséi Kosygin.

   

Del lado de Estados Unidos, los astronautas de esta misión fueron Thomas Sttaford, un veterano de tres vuelos (Gemini 6A, Gemini 9A y Apolo 10), Vance Brand, quien nunca había volado al espacio, el astronauta del Proyecto Mercury Deke Slayton, el único astronauta original del Grupo de los Siete que nunca había podido volar debido a un problema del corazón. Los astronautas estadounidenses llegaron a órbita a través de la cápsula Apolo.

La Unión Soviética utilizó la cápsula Soyuz con capacidad para dos personas. Los cosmonautas eran Alexei Leonov, quien era una leyenda por haber sido el primer hombre en realizar un paseo espacial en 1965, y el novato Valeri Kubasov.

Además de la importancia política, la misión Apolo-Soyuz produjo grandes avances técnicos, incluyendo un sistema de acoplamiento común, que tuvo que ser especialmente diseñado así ambas naves podrían acoplarse en órbita. La misión también permitió que ambas naciones conocieran el programa espacial de la otra.
Durante la preparación para el vuelo, los cosmonautas soviéticos y sus compañeros de reemplazo visitaron y se entrenaron en el Centro Espacial Johnson, mientras que los astronautas estadounidenses visitaron Moscú. Los controladores de vuelo de ambas naciones también realizaron simulaciones conjuntas.

Aunque la misión Apolo-Soyuz fue un evento único en el tiempo, sirvió para crear un sentimiento de buena voluntad entre ambos países.

                                              Sello emitido el 15 de julio de 1975

La Soyuz y el Apolo fueron lanzados con siete horas de diferencia el 15 de julio de 1975. El acoplamiento se llevó a cabo el día 17 de julio. Tres horas más tarde, Thomas Sttaford y Alexei Leonov intercambiaron el primer apretón de manos internacional a través de la escotilla de la Soyuz.

Las dos naves estuvieron acopladas por 44 horas, tiempo suficiente para que los astronautas y cosmonautas intercambiaran banderas y regalos (incluyendo tres semillas que fueron plantadas en los dos países), conversaron en ambos idiomas y comieron juntos. También la misión tuvo maniobras de acoplamiento y desacoplamiento durante las cuales la Soyuz pasó a ser la nave activa.

      

Los soviéticos permanecieron en órbita por cinco días, mientras que los estadounidenses por nueve. Durante su estancia en el espacio, los soviéticos también realizaron experimentos de observación de la Tierra.

La ultima misión Apolo, la 18, fue una memorable despedida. Por primera vez en la historia, dos naves de distintos países se acoplarían en el espacio, la soviética, la Soyuz 19 y la norteamericana, Apolo 18, la misión llamada Apolo-Soyuz.

                                Sello de Cuba emitido por el día de la Cosmonáutica, 12 abril de 1976.

 

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